Solidaridad

La “caravana solidaria” llegó a Misiones y las casas rodantes se llenaron de amor y alegría

Más de 40 casas rodantes de la región desembarcaron ayer en Santa Ana después de tres días de viaje para entregar donaciones.

Tan colorida y comprometida, la caravana de más de 40 casas rodantes que llenaron las rutas argentinas con mercadería y solidaridad para los compatriotas del norte, llegó por fin a misiones, luego de casi tres días de viaje.

Se trata del grupo denominado “los rodanteros solidarios”, que son un grupo de personas, generalmente mayor de 40 años, que aprovechan en tiempo del receso invernal para salir a pasear con las enormes casas rodantes como suelen hacer muchas familias en Estados Unidos y recorren el país de punta a punta, paseando y conociendo nuevos lugares.

Para esta ocasión, sin embargo, se organizaron para salir el grupo y llevar las donaciones que fueron juntando en los últimos meses con el propósito de ayudar a un cuartel de Bomberos y una aldea de las afueras de Misiones, donde las personas viven de una manera muy distinta a lo que sucede en la ciudad de La Plata.

“Partimos con fanáticos de las casas rodantes que son de La Plata, Berisso y Ensenada, pero también hay personas que tienen este tipo de vehículos y que son de Mar del Plata, Tandil, Villa Gesell, San Luis, Córdoba o Tucumán”, comentó Perla, una de las que impulsó el evento denominado “caravana solidaria” del mismo grupo que también se autodefine como “junto a la par”.

“El viaje fue hermoso. Salimos el sábado a la mañana desde el cruce de Etcheverry y en dos días teníamos previsto llegar a Misiones. Pero una de las camionetas tuvo un problema con una de las ruedas, se tuvo que cambiar y por eso nos costó seguir. Nos recibieron desde el municipio de las ciudades de Misiones que pasamos para recibirnos en las estaciones de servicio. La gente acá nos estaba esperando con los brazos abiertos”, comentó la mujer, quien hace algunos años comenzó con este tipo de viajes.

“Es muy emocionante. Cantamos el himno nacional y la verdad es que somos muy queridos por los argentinos del norte del país”, continuó la platense, quien junto a su pareja había juntado donaciones de dinero, llaves viejas para ser fundidas y luego vendidas como metal, y todo tipo de elementos para nutrir a los botiquines de las salitas de primeros auxilios o el cuartel de bomberos de la zona.

La “misión” en Misiones ya está cumplida para este grupo de platenses que decidió aprovechar este tiempo de receso invernal para viajar, pero al mismo tiempo ayudar.

Ahora algunos seguirán “su ruta”, alternando distintos destinos turísticos del país como las cataratas, o las fronteras con otros países.

Antes de fin de año, la esperanza de volver a encontrarse y dedicar tiempo y pasión en las rutas podría juntarlos nuevamente.