Motosierra

El Gobierno profundizó el ajuste en agosto

La administración de Javier Milei recortó transferencias, programas sociales y salarios públicos en un contexto de recaudación en retroceso.

El gobierno de Javier Milei profundizó en agosto el ajuste sobre el gasto público para sostener el resultado fiscal en un escenario de recaudación debilitada. Esta dinámica responde a una modalidad reiterada desde el inicio del programa libertario, en la que el recorte genera una caída de la actividad, reduce la recaudación y conduce a un nuevo ajuste. De acuerdo con estimaciones de la consultora Analytica, el gasto primario devengado se redujo un 10,3% interanual en términos reales durante el mes y acumuló una baja del 4,1% en los primeros ocho meses del año.

La contracción de agosto fue la más fuerte en lo que va de 2026 y profundizó la tendencia ya observada en julio. Según LCG, la recaudación impositiva retrocedió 0,2% interanual en términos reales. Los impuestos ligados a la actividad, como IVA y Ganancias, siguen sin mostrar señales de recuperación suficiente para sostener el gasto.

Las provincias y los programas sociales

El ajuste se concentró en las transferencias a las provincias, que se desplomaron 86,1% en agosto y acumulan una caída de 64,6% en el año. Los programas sociales, excluyendo AUH y asignaciones familiares, retrocedieron 40,6%, mientras las pensiones no contributivas mostraron una baja de 76,7%. En contraste, la obra pública registró un aumento de 60,9% interanual, aunque explicado por una baja base de comparación. La AUH creció 5,1% real y compensó parcialmente la caída de las asignaciones familiares, que retrocedieron 3,1%.

Las metas fiscales

El comportamiento acumulado del año deja al descubierto las prioridades del esquema oficial. Tras haber incumplido la meta fiscal intermedia del primer semestre, el Gobierno depende cada vez más de recursos extraordinarios para mostrar superávit, en un escenario donde la meta de superávit primario para 2026 ya debió recalibrarse a la baja, del 2,2% al 1,4% del PBI.

Con una recaudación que no repunta y un margen de maniobra al límite, la estrategia oficial queda confinada a un ajuste continuo que pone en duda su sostenibilidad económica y social.