COVID-19

Crecieron los casos de COVID un 63%: qué es Pirola, la nueva subvariante de Ómicron

La Organización Mundial de la Salud vigila la circulación de 7 subvariantes en total y recomienda hacer más testeos.

Los casos de personas que reciben el diagnóstico de COVID en el mundo han vuelto a crecer. En el último reporte semanal, la Organización Mundial de la Salud (OMS) notificó casi 1,5 millones de nuevos casos confirmados y más de 2.000 muertes en el planeta.

Esas cifras implican que hubo un aumento del 63% en cuanto a los casos, pero una disminución del 48% de los fallecimientos en comparación con los 28 días anteriores. La agencia sanitaria de Naciones Unidas también aclaró que el reporte tiene limitaciones, porque no todos los países están haciendo testeos a personas con síntomas ni reportando la información ni haciendo vigilancia del genoma del coronavirus de manera constante.

“El COVID-19 sigue siendo una amenaza importante. La OMS insta a los Estados Miembros a que mantengan, y no desmantelen, su infraestructura establecida en relación con el COVID-19″, afirmaron los expertos en su reporte semanal.

En la Argentina, los casos de COVID también han subido desde la segunda quincena de julio hasta ahora. Si bien el nivel es bajo con respecto a los números de casos que se registraban en los dos años anteriores, el Ministerio de Salud de la Nación, informó que se produjo un “leve aumento” en las notificaciones.

En la semana del 17 de julio pasado hubo 77 casos confirmados según la fecha de inicio de síntomas, como promedio semanal en el país. En cambio, fueron 172 casos confirmados como promedio semanal en la semana del 14 de agosto, según el análisis del doctor Jorge Aliaga, de la Universidad Nacional de Hurlingham, en base a los datos de la cartera de Salud.

El aumento de casos de Covid a nivel global se ha relacionado con los sublinajes de la variante Ómicron que van ganando predominio en la transmisión del virus. Actualmente, la OMS está rastreando tres sublinajes en su categoría “variante de interés”: XBB.1.5, XBB.1.16 y EG.5. Esta última se conoce popularmente como Eris. También tiene otros 7 sublinajes en seguimiento. Una de ella es BA.2.86, que algunos expertos ya llamaron Pirola de manera informal.

Hasta el 23 de agosto, solo se contaba con nueve secuencias de la variante BA.2.86 procedentes de cinco países que se han cargado en la plataforma GISAID. Hasta la fecha, no se ha notificado a la OMS ninguna muerte entre los casos detectados con Pirola. Además, dos países (Suiza y Tailandia) han notificado la detección de ese sublinaje en muestras de aguas residuales.

“Esta variante con muchas mutaciones ha aparecido en muchos lugares ahora, en un momento en que la vigilancia genómica y de las aguas residuales está muy disminuida en todo el mundo”, afirmó el científico Eric Topol, fundador y director del Instituto Traslacional de Investigación Scripps.

El sublinaje Pirola se ha detectado en Israel, Dinamarca (3 individuos), Reino Unido, Estados Unidos (en 2 personas, uno procedente de Japón) y Sudáfrica. “Es seguro decir que la presencia de BA.2.86 está extendida por todo el mundo en este momento”, afirmó Topol en su newsletter.

Aclaró que aún no se sabe cuán infeccioso puede ser el sublinaje Pirola, pero que es la clave de cómo se desarrollará todo esto. Si nos fijamos en los primeros días de Ómicron en noviembre de 2021, ya declaró su alta transmisibilidad es el sur de África”.

Sin embargo —resaltó Topol— hoy no se observa la misma situación con Pirola: “es un poco tranquilizador. En Dinamarca, donde la vigilancia genómica es sólida, ha pasado otra semana sin que se detectara nada nuevo de BA.2.86, así que eso es alentador. Pero es posible que haya más transmisión a nivel mundial de la que se ha detectado hasta ahora, porque nuestra vigilancia ha ido en picada”.

Pirola (BA.2.86) se destaca en el árbol genealógico de las variantes por lo mucho que se ha transformado. Presenta más de 30 mutaciones en su proteína Espiga, la parte del virus que atraviesa la célula y que las vacunas entrenan al organismo para combatir. Los expertos creen que los anticuerpos generados por la infección con variantes anteriores tendrán dificultades para reconocer al nuevo sublinaje.

Al ser consultado sobre el sublinaje BA.2.86, el investigador superior en inmunología del Conicet de Argentina, el doctor Jorge Geffner, director interino del Instituto de Investigaciones Biomédicas en Retrovirus y SIDA (INBIRS) del Conicet y la Universidad de Buenos Aires, dijo: “Llama la atención el número de mutaciones y por eso está bien en que le haga un monitoreo global. Pero los datos aún son muy preliminares. Habrá que ver cómo impactan estas mutaciones de BA.2.86 sobre su comportamiento biológico. Esto es sobre su capacidad infecciosa, su transmisibilidad, su capacidad para evadir la respuesta inmune y gravedad de la enfermedad que provoca. Necesitamos más datos”.

“Podría no solo evadir a los anticuerpos sino también la respuesta de la memoria por células T. Esta última respuesta es la que media en la protección contra los cuadros graves”, señaló. “Por eso, sería preocupante que el virus logre evadir de manera eficiente la respuesta T. Esto es muy difícil de predecir”, agregó.

Como medidas, Geffner insistió en que “no hay que abandonar el monitoreo de las subvariantes que circulan. Si bien los cuadros graves y la mortalidad bajaron con respecto a los años anteriores, gracias a la vacunación, hoy en esta etapa de la pandemia se deberían hacer testeos en algunas instituciones hospitalarias importantes para saber qué porcentaje de los cuadros respiratorios son por el coronavirus”, puntualizó Geffner.

También -aconsejó- “se debería hacer más monitoreo de aguas residuales en las comunidades, para rastrear al coronavirus, que ya nos ha dado sorpresas desagradables. Hay que seguir estudiando al coronavirus en todo el mundo con rigurosidad”.