TENSIONES FMI
El Fondo respaldó a Milei, pero teme tensión política, también por sospechas de corrupción y volatilidad cambiaria en 2027
El FMI insistió en fortalecer reservas y recuperar acceso al crédito internacional, aunque advirtió riesgos por las elecciones y el deterioro del clima social.
La última semana dejó una combinación de alivio económico y advertencias políticas para el gobierno de Javier Milei. Mientras distintos indicadores mostraron una fuerte mejora en materia de exportaciones, reservas y actividad económica, el Fondo Monetario Internacional encendió señales de alerta sobre el impacto social del ajuste, la incertidumbre electoral y el riesgo político de cara al 2027.
El informe técnico del FMI difundido tras la segunda revisión del acuerdo con Argentina fue ampliamente favorable al programa económico impulsado por el ministro Luis Caputo y respaldado por el presidente Milei. El organismo destacó especialmente el sostenimiento del superávit fiscal, la recuperación del Banco Central y la mejora de las cuentas externas.
En paralelo, la economía mostró algunos de sus mejores indicadores desde el inicio de la gestión libertaria. El superávit comercial de abril alcanzó los USD 2.710 millones, mientras que las reservas internacionales rozan los USD 47.000 millones, un nivel récord para esta administración.
También se consolidó una recuperación de la actividad económica. Según los últimos datos oficiales, la economía creció 5,5% interanual en marzo y sectores golpeados como la industria, la construcción y el comercio comenzaron lentamente a mostrar señales de estabilización luego de dos años de fuerte caída.
Sin embargo, detrás de esos números positivos persiste un problema central: la mejora macroeconómica todavía no logra trasladarse al bolsillo de gran parte de la población.
El consumo masivo continúa deprimido y permanece más de 10% por debajo de los niveles registrados a comienzos de 2023. El aumento de tarifas, la pérdida del poder adquisitivo y una inflación todavía elevada siguen afectando especialmente a los sectores urbanos y de ingresos medios y bajos.
Ese contraste expone una economía que avanza a distintas velocidades. Mientras sectores como el agro, la minería y la energía atraviesan un fuerte crecimiento, amplias áreas de la industria, el comercio y los servicios todavía enfrentan dificultades para recuperarse plenamente.
El propio FMI advirtió sobre esa situación en su análisis. El organismo alertó sobre el “cansancio social” que podría provocar una recuperación económica concentrada en pocos sectores y sin impacto inmediato en los grandes conglomerados urbanos.
Además, el Fondo puso el foco en el aumento del desempleo juvenil, la fragilidad del consumo y la necesidad de sostener programas de asistencia social para evitar un deterioro mayor del clima político y social.
Uno de los puntos más sensibles del informe fue la referencia explícita al riesgo político vinculado al proceso electoral de 2027. El FMI señaló que las tensiones electorales podrían generar volatilidad financiera, presión sobre el dólar y aumento de la incertidumbre económica.
En ese marco, el organismo insistió en la necesidad de fortalecer aún más las reservas del Banco Central y recuperar acceso a los mercados internacionales de crédito, algo que considera clave para garantizar la capacidad de pago de Argentina en los próximos años, especialmente frente a los vencimientos con el propio Fondo.
El informe también mencionó el aumento de la “percepción de corrupción” como un factor que podría erosionar la confianza de inversores y ciudadanos en el rumbo económico del Gobierno.
Mientras tanto, dentro del oficialismo ya comenzaron a aparecer señales de tono electoral. Javier Milei vinculó recientemente la continuidad de la baja de retenciones a una eventual reelección en 2027, mientras que Luis Caputo aseguró que parte del electorado no respaldaría un regreso del kirchnerismo aun cuando la recuperación económica avance lentamente.
Economistas y analistas financieros advierten que el principal desafío del Gobierno será sostener la estabilidad cambiaria y lograr que la recuperación llegue al consumo antes de que se acelere el clima electoral.
Por ahora, el mercado observa con tranquilidad la abundancia de dólares derivada del agro, la energía y el ingreso de inversiones. Pero las dudas empiezan a concentrarse en el año próximo, cuando el calendario electoral podría volver a generar tensiones sobre el dólar, el riesgo país y la actividad económica.
El antecedente de otros procesos electorales argentinos sigue pesando sobre la mirada de inversores y organismos internacionales: cuando la incertidumbre política aumenta, el dólar suele transformarse nuevamente en el principal termómetro del humor económico y financiero del país.