VILLARRUEL

El Gobierno excluyó a Victoria Villarruel del Tedeum del 25 de Mayo. La vicepresidenta confirmó que no irá

La vicepresidenta no fue invitada formalmente por la Secretaría General de la Presidencia y quedó afuera de la ceremonia en la Catedral Metropolitana junto a Javier Milei.

La crisis interna dentro del Gobierno nacional sumó este sábado un nuevo episodio de fuerte impacto político luego de que se confirmara que la vicepresidenta Victoria Villarruel no fue invitada al tradicional Tedeum del 25 de Mayo que encabezará el presidente Javier Milei en la Catedral Metropolitana.

La determinación fue tomada por la Secretaría General de la Presidencia, área encabezada por Karina Milei, responsable del protocolo y la organización institucional del evento patrio. La decisión terminó de exponer públicamente el quiebre entre la Casa Rosada y la titular del Senado, en una relación que atraviesa su peor momento desde el inicio de la gestión libertaria.

Desde la Presidencia del Senado ratificaron el desplante y aclararon que nunca recibieron una comunicación oficial para participar de la ceremonia religiosa. “La invitación al Tedeum del 25 de Mayo la cursa formalmente la Secretaría General de la Presidencia a través del área de ceremonial. La vicepresidenta de la Nación no ha sido invitada”, señalaron fuentes parlamentarias.

La ausencia de Villarruel en uno de los actos institucionales más relevantes del calendario político argentino terminará de sellar la ruptura definitiva con el entorno presidencial, luego de meses de tensiones, desconfianzas y enfrentamientos silenciosos que progresivamente dejaron de ser internos para convertirse en disputas abiertas.

La relación entre Javier Milei y su compañera de fórmula ya había quedado visiblemente deteriorada durante el Tedeum de 2025, cuando el mandatario evitó saludar a Villarruel frente a las cámaras. En aquella oportunidad, Milei abrazó efusivamente a José Luis Espert, rechazó el saludo del jefe de Gobierno porteño Jorge Macri e ignoró completamente a la vicepresidenta en el ingreso a la Catedral.

Desde entonces, la distancia política y personal se profundizó al ritmo de las disputas por el manejo del Senado y las diferencias estratégicas dentro de La Libertad Avanza. Mientras la Casa Rosada busca consolidar un control centralizado del oficialismo, Villarruel intenta sostener márgenes de autonomía política dentro del Congreso, donde el Gobierno depende de acuerdos permanentes con sectores dialoguistas para aprobar proyectos clave.

Uno de los episodios más tensos ocurrió a fines del año pasado durante la jura de nuevos senadores nacionales, cuando personal de seguridad de Presidencia y del Senado protagonizó empujones y forcejeos en los pasillos del Congreso. Desde el entorno de Karina Milei y del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, acusaron entonces a la estructura de Villarruel de obstaculizar el acceso a los palcos oficiales.

La vicepresidenta respondió en aquel momento rechazando las acusaciones y atribuyendo las demoras a cuestiones estrictamente vinculadas a la capacidad y seguridad del recinto legislativo.

En paralelo, Villarruel también endureció públicamente sus críticas hacia integrantes del Gobierno. Uno de sus mensajes más resonantes estuvo dirigido a Manuel Adorni, cuando reclamó la difusión de la declaración jurada patrimonial del funcionario: “Estamos esperando todos la declaración jurada de Adorni. Les saludo”, expresó ante periodistas.

La tensión política se combinó además con fuertes cuestionamientos sociales hacia el Senado por los incrementos salariales de los legisladores. Frente a las críticas, Villarruel aseguró que no tiene facultades para definir las dietas parlamentarias y sostuvo que cada senador podía optar por donar el aumento salarial a instituciones benéficas.

Con la exclusión de la vicepresidenta del Tedeum, la Casa Rosada dio un paso más en la fractura interna del oficialismo y dejó prácticamente anulada cualquier posibilidad inmediata de recomposición política entre Javier Milei y Victoria Villarruel.