METAS ECONÓMICAS
Meta ambiciosa: la Casa Rosada busca inflación mensual menor al 1%, el mercado se muestra prudente
El Gobierno argentino proyecta que la inflación mensual pueda ubicarse por debajo del 1% a partir de agosto de este año, una meta que el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, consideran alcanzable dentro del programa de estabilización económica.
Caputo señaló recientemente que el Índice de Precios al Consumidor podría incluso “empezar con cero” en el octavo mes del año, apoyado en dos pilares centrales de la política económica: el mantenimiento del superávit fiscal para evitar la emisión monetaria y una política monetaria restrictiva que limite la cantidad de pesos en circulación.
Sin embargo, economistas y consultoras privadas mantienen una visión más cautelosa sobre la velocidad del proceso de desinflación. Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central, la inflación continuaría descendiendo, pero a un ritmo más moderado.
Las proyecciones del sector privado indican que el índice podría pasar del 2,7% en febrero a cerca del 1,5% en agosto, sin perforar el umbral del 1% como anticipa el Gobierno.
Entre los factores que podrían dificultar el cumplimiento de esa meta, los especialistas mencionan el reacomodamiento de tarifas y precios regulados, así como la pérdida de algunas “anclas” que ayudaron a moderar la inflación en los últimos años, como el control salarial y la estabilidad cambiaria.
También advierten que una eventual recuperación de los salarios o un ajuste del tipo de cambio podrían volver a presionar sobre los precios.
A pesar de estas advertencias, varios analistas reconocen que el proceso de desaceleración inflacionaria en Argentina ha sido más rápido que en otras experiencias de la región. No obstante, coinciden en que la etapa más compleja suele ser la final: bajar desde niveles moderados hacia una inflación anual de un solo dígito.
De esta manera, el escenario económico refleja un contraste entre el optimismo oficial y la prudencia de los analistas, en un contexto donde la evolución de las tarifas, el tipo de cambio y la política fiscal serán claves para consolidar la desinflación.